Orquesta Sinfónica Pequeña Venecia
Ciclo cultural

Orquesta Sinfónica Pequeña Venecia

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El 13 de marzo se abrió la temporada de conciertos en la Bolsa, con la presentación de la Orquesta Sinfónica Pequeña Venecia, dirigida por el Maestro Nelson Zapata y conformada por 64 integrantes de diversas nacionalidades. Un magnífico concierto a sala llena, que combinó música académica clásica y de raíz folklórica de México y de Argentina.

Nelson Zapata en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires

En este país multicultural, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires inició su Ciclo Cultural 2026 con un concierto con un elenco de diverso origen. La Orquesta fue fundada en 2024 en Buenos Aires y está integrada en su mayoría por músicos de Argentina y Venezuela, junto con instrumentistas de otros países, conformando una agrupación diversa con enfoque profesional.

El concierto comenzó con el primer movimiento de la Sinfonía No. 5 en do menor, Op. 67 de Ludwig van Beethoven. Luego, el director comentó la voluntad de la Orquesta Pequeña Venecia de hacerle “un pequeño homenaje a este noble pueblo argentino, con una suite del compositor Juan Carlos Cuacci, que se llama Suite Argentina y que recoge distintos géneros del folklore tradicional argentino.”

La Orquesta Sinfónica Pequeña Venecia se presentó a sala llena

A continuación, el director propuso un viaje a México y pasó a presentar El Danzón Número 2, que compuso el mexicano Arturo Márquez, en el año 1992, una de sus obras más famosas. “Pero, mucho nos preguntaremos, ¿qué es el danzón?,” se cuestionó Zapata, y se respondió inmediatamente: “el danzón es como el tango, pero en México; es un baile muy íntimo, un baile tranquilo, que se baila pegadito, muy parecido al tango”. Y aclaró: “Si bien el danzón tiene sus orígenes en la música afroamericana, sobre todo, en la salsa, la rumba, el son, comparte las mismas raíces que el tango, que también tiene raíces afroamericanas.”

Para presentar la obra Gato, del argentino Emilio Napolitano, el director venezolano recurrió a otras referencias: Es una obra con unas notas un poquito extrañas, pero dentro de cada una de esas melodías, tiene ese mate bien amargo.”

La última pieza a puro ritmo fue la Conga del Fuego Nuevo de Arturo Márquez, “una obra dificilísima, de alta exigencia técnica, pero también muy sabrosa,” comentó Zapata, y explicó: “El género conga es un género muy alegre, que se baila normalmente en fila. Los estadounidenses creen que todos los latinoamericanos sabemos bailar congas y que estamos vestidos en traje cubano. Aquí, Arturo Márquez otra vez hizo de las suyas y compuso una conga al estilo veracruzano, al estilo de Veracruz, de cómo sería una conga en ese maravilloso Estado de México.”

Finalmente, a pedido del público, la Orquesta ofreció un bis y ejecutó el IV movimiento de la Sinfonía No. 5 en do menor, Op. 67 de Ludwig van Beethoven. “Acá habemos distintos países, pensamos distinto, somos todos completamente distintos, pero cuando nos unimos por un objetivo en común, hacemos esta música,” dijo el director y arremetió con la batuta.