“Un universo para leer”
Sandra Débora Ader, socia, en la Bolsa encontró “un ambiente que te abre muchas puertas, mucha cabeza, más allá del dinero o no. Es una red con personas lindas, donde hay competencia, valores, integridad, familia, hay todo”, según sus palabras durante el acto por el Día de la Mujer en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. A continuación, la entrevista completa.

¿Cómo llegaste al mercado de capitales? ¿En qué momento de tu vida?
Mamá era secretaria del mercado de valores, papá trabajó en la Bolsa y con distintos agentes, así que, en mi sobremesa, imaginate cuáles eran los temas de conversación. Si bien desde pequeña siempre quise ser médica, a los 17, decidí que quería ser independiente, hablé con gente y acá estamos 26 años después.
¿Y qué crees que cambió desde ese momento?
Todo, la verdad cambió todo. Por suerte, no las formas, que siguen siendo las mismas. La Bolsa sigue siendo una de las pocas instituciones donde los valores y la integridad se sienten en el cotidiano.
¿Cómo impactó el mercado de capitales en tu trayectoria académica y profesional?
Yo empecé a involucrarme cuando, siendo contadora, empecé a tomar cursos. No me especialicé en mercado de capitales, mi carrera profesional fue más corporativa, clientes, finanzas, pero, eso pasó a ser el hobby.
¿Qué le recomendarías a alguien que no es del ámbito bursátil y lo desconoce totalmente?
Leer. Preguntar. Siempre hay un cursito introductorio, y esa introducción te va a volar la cabeza con otra cosa. Nunca es el final. Se abre un universo, esto es un universo para leer.
Hay un montón de opciones, instrumentos, y no necesitas tener un montón ni ser la hija de nadie, no, es algo tan cotidiano que, con acercarse y tocar un timbre, ya está. Siempre va a haber alguien para responder. Yo jamás encontré una puerta cerrada, ni la de (el presidente de la Asociación) Adelmo, ni la de nadie.
Y las preguntas, las tontas, son las que más disfrutan cuando te las explican. Se me vienen imágenes, yo ahí sentada estudiando análisis, para la facu, y a veces trabada en algo y venía alguien y te preguntaba: “che, ¿qué estás estudiando?” y se sentaba con vos a darte clase.
¿Cómo te impactó en tu economía personal la participación en este ámbito?
Lo agradezco, lo honro. Una palabra muy fuerte: lo honro. Porque estando sin empleo pude mantenerme a flote gracias a él. Y eso para mí es un orgullo, porque mis padres me enseñaron esto.
¿Qué representa para vos la Bolsa hoy?
Esto es casa para mí. Yo recuerdo que me sentaba ahí con los libros y me quedaba estudiando acá, en la biblioteca de la Bolsa, durante mi época de secundaria y de universidad también, así que esto, para mí, se siente casa.